26 de marzo de 2009

Sobre la Ordenanza Fascista de Alberto Ruiz Gallardón (podéis verla pinchando aquí)

-
Yo, desde que tengo uso de razón, nunca he reciclado nada; antes sí, cuando era un pipiolo y me creía todo lo que me querían contar: echando una pila de botón al recipiente de plástico de las tiendas, salvaba miles de litros de agua; echando el papel y el cartón a los contenedores azules, salvaba la vida a miles de árboles del Amazonas...

Cuando tomé conciencia del engaño mayúsculo del reciclaje, fue tal la decepción que me produjo la realidad, que me conjuré a no caer más en la trampa. Ya en aquel entonces -los años noventa-, en Alemania, algunos ayuntamientos imponían por Ley el reciclaje, para más INRI con unas bolsas especiales, que el propio ayuntamiento te vendía a precio de oro -tasa, lo llamaban-, y con inspectores que si sacabas los pies del tiesto, te metían unos puros del copón bendito.

No por eso me molestó que los demás siguieran reciclando a mi alrededor, mi único activismo consistió durante lustros en explicar que el valioso reciclaje se produce igualmente en las empresas concesionarias del servicio de recogida de residuos, que resultan ser siempre, siempre -sempiternas corruptelas- de amigos de los gobernantes locales de turno. Lo mismo que la empresa de los parquímetros asociada al concejal Calvo. Como si fueran otros los de turno, lo mismo daría...

Explicaba y demostraba a mis allegados que lo único que se conseguía al reciclar en origen era hacerles el trabajo a esas empresas, abaratando sus costes y aumentando sus beneficios. Algunos me hacían caso, y otros no: cada cual es libre de hacer lo que estima oportuno, y siempre lo entendí así. Jamás obstaculicé la labor de reciclaje de los pardillos que trabajaban gratis para los amigos de Alvarez del Manzano, y después de Gallardón... Hasta hace un mes.

Las Ordenanzas Municipales pueden PROHIBIRTE hacer cosas, para eso están: no te mees en los portales, no aparques en segunda fila, no te bañes en la Cibeles, no hagas hogueras en la playa, no circules a 200 Km/h por la ciudad, ni sueltes a tu doberman en un parque infantil... Se debe prohibir aquello que impida la convivencia pacífica de todos los vecinos. Pero lo que no pueden es OBLIGAR a las personas a hacer lo que al Alcalde o a sus amigos les conviene. Eso se llama Fascismo.

El mismo Fascismo de Alberto Ruiz Gallardón en relación al estacionamiento de las motocicletas en Madrid encima de las aceras. Casualmente, Alberto Ruiz Gallardón tiene una moto -es motero-, y además se jacta de ello. Existen sentencias Judiciales que obligan al Ayuntamiento de Madrid a no dejar estacionar a las motocicletas en la aceras, y no sólo en primera instancia. Pero Alberto Ruiz Gallardón sigue malversando el dinero de todos los madrileños en recurrir ante el Supremo, e incluso ante Estrasburgo si hace falta, estas sentencias, para que mientras tanto las motocicletas sigan estacionando en Madrid sobre las aceras, entre ellas la suya. También ha intentado reservar para las motocicletas un lugar preferente de parada en los semáforos, delante del resto de vehículos. Tampoco están obligadas las motocicletas a pagar el denominado Servicio de Estacionamiento Regulado (S.E.R.), el de los infames parquímetros de Madrid que son propiedad, entre otros de familiares del concejal Calvo. A todo esto se le llama Fascismo, amigo Alberto. Eres un fascista asqueroso, te guste o no.

Volviendo a la Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos y de Gestión de Residuos, ¿pretenden hacernos reciclar por cojones? Muy bien: ESTO ES LA GUERRA. Desde ya, mi prioridad al deshacerme de los residuos es putear el reciclado de los demás; por supuesto no en las bolsas de basura que tus 300 inspectores van a vigilar cada noche -y que jurídicamente tendrán que esperar para pillar in fraganti a los infractores, quedando como quedan los cubos de la basura accesibles para cualquiera que pase por la calle-, sino cuando estos esbirros no miren: cuando vayamos de día andando por la calle.

* Si tenemos algún papel que tirar, 1º lo hacemos cachitos diminutos, y 2º al suelo.

* Si tenemos un cartón que tirar, o una lata metálica, al contenedor verde de vidrio.

* Si tenemos algo de vidrio que tirar, a las papeleras normales (nunca a los cubos de basura).

* La basura orgánica que tengamos por la calle (como los restos de comida), y los plásticos, las pilas y los restos de aparatos eléctricos, al contenedor azul de papel y cartón.

Aquí joder sabemos todos, Alberto... Contra el Fascismo: RESISTENCIA. Es un consejo de (H)asta las webs.
-

No hay comentarios: